¿Del miedo a la esperanza? El clamor por una Riohacha que recupere la confianza y la decencia pública.
Por Juana Cordero Moscote
En su reciente columna «Del miedo a la esperanza», Juana Cordero Moscote plantea una reflexión crítica sobre la inseguridad en Riohacha, advirtiendo que el miedo se ha convertido en un «paisaje» cotidiano para los ciudadanos. La autora sostiene que la problemática va más allá de la delincuencia física; se trata de una erosión de la esperanza que lleva a la sociedad a normalizar lo inaceptable, como el cierre preventivo de comercios y la desconfianza constante. Cordero hace un llamado urgente a no resignarse, enfatizando que ninguna ciudad está condenada a vivir bajo el lenguaje del temor de forma permanente.
Tomando como ejemplo la transformación histórica de Medellín, la columnista argumenta que el cambio real no proviene de la fuerza bruta, sino de la «decencia pública», la educación y la presencia real del Estado. Para la autora, la seguridad en La Guajira no debe limitarse exclusivamente a operativos policiales, sino que requiere un proyecto integral basado en la transparencia y la ética política. El mensaje central es que la esperanza necesita liderazgo coherente que no solo administre el miedo, sino que logre desplazarlo mediante la recuperación de la confianza ciudadana en las instituciones.
Finalmente, el texto subraya que el tránsito hacia una sociedad más segura comienza cuando el Estado deja de ser una figura lejana y se convierte en una realidad visible que llega primero a los territorios vulnerables. Cordero concluye que La Guajira merece vivir sin miedo y que la construcción del futuro depende de la voluntad colectiva para transformar la realidad actual. Esta invitación a la acción resuena en un momento en que la ciudadanía exige no solo palabras, sino un compromiso ético y humano que devuelva la dignidad a las calles de la capital guajira.
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