Los jóvenes que sí están haciendo país.

Por Gabriela Alonso Jaramillo
El caso de Juliana Guerrero nos cayó encima a todos los jóvenes. Porque a los ojos del país quedamos como si fuéramos tramposos, facilistas, ventajosos. Y no lo somos. Lo que sí somos es una generación que ha tenido que trabajar el doble para ser tomada en serio.
Lo que pasó con Juliana, con quienes usan atajos, no es la historia completa. Es profundamente injusto que por ellos se manche el nombre de una generación entera, llena de jóvenes que trabajan con rigor, sin importar el sector político al que pertenezcan.
Puedo decir, en nombre de muchos jóvenes de este país, que ser joven en política es difícil. Abrirse un espacio, que te crean, que te tomen en serio, convencer a otros de que tu voz importa… todo eso exige disciplina, paciencia y carácter. Y cuando casos como estos aparecen, nos hacen retroceder dos pasos. Nos devuelven al estereotipo del joven improvisado, del joven que no cumple, del joven que “llegó ahí por un favor”.
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